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Mostrando entradas de 2010

feliz 2011!!!

Bueno, pequeños, comienzo el año entre letras, entre los besos y los brazos de la mujer que amo, entre fuego y tracas, así que desde aquí, pecadores devoradores de manzanas (beduinos, si seguís el desierto), os deseo que el 2011 sea mejor y más próspero que el año anterior, que podía cumplir vuestros deseos y fantasias y no os pirvéis de nada de nada. Yo tengo una manzana para vosotros ¿de qué color la queréis?

Un besoooo enorme!!!!!

El lenguaje femenino

C.llega al trabajo tras semanas de insufribles campañas y horas extras. No tiene demasiadas motivaciones, de hecho siempre está quejándose del bajo sueldo y de la explotación. Pero hoy llega más animada, hoy está realmente con ganas de pisar la sala de personal. Dejará allí su chaqueta, hará volar su ondulada melena por encima del esa camiseta que ha elegido con tanto cuidado. Por que por fin, C. va a invitar a su compañera J. a tomar un café. Muy bien, ya tiene decididas las palabras. Será directo, claro, sin rodeos, pero sin mostrar demasiado interés, tan solo como se supone que las amigas se invitan a tomar café. Va de frente, saliendo de la sala de empleados, ya sin la chaqueta, y la mira y sonríe y...como ella está mirando hacia la puerta, ella decide esperar. "Quizás no sea el momento", se dice con impaciencia. Mejor esperar a que que J. le haga el típico comentario de "estás muy guapa hoy...". Aunque claro, después de verla resoplar por tercera vez y mirar a…

Porque ellos heredarán mi reino

Ellos y no otros. Hoy me ha dado por echarle un vistazo a varios pasajes bíblicos en busca de las razones por las que la iglesia ha decidido que los homosexuales no heredarán su reino. Que vale, estaría muy bien heredar el piso de mis padres, que ni siquiera es totalmente de ellos, mide 50 metros y está para reformar. No voy a soñar con un reino entero a repartir con el resto de habitantes del planeta Tierra. ¿Y cómo es eso de que Dios va a dejarnos herencia? ¿Cuándo, el día de su propio juicio final? No me convence.
Pero aún así, y como la vivienda está cara, me he puesto a investigar. No os voy a contar nada nuevo, todos sabemos que el catolicismo condena respirar por la boca cuando se supone que se debe respirar por donde ellos dicen. Da igual que estés constipado, Dios lo condena. Y me recuerdo a mí misma, preguntándole al cura, mientras me confesaba con 7 años, que por qué tenía que ir al infierno por pegarle a mi hermano, si él me había metido antes el dedo en el ojo. "Pues …

Mamá, las verduras se cuecen enteras.

Y llego el fin de semana y mi madre se pone pesada. Acerca de cómo cortar los champiñones y demás inclemencias atmosféricas. Que si a láminas, que si en cuartos... y me imagina perdida entre las sábanas blancas de mi cuarto, con algún elemento del género masculino. Así que ese mismo fin de semana, mientras voy a cenar con mi santo padre y mi santa madre (y mi hermano de fiesta por ahí, claro) le da por llevarme al bar de unos amigos y decirme "Oh, mira, R" comenta mientras coge del brazo a un zagal con pintas de moderno y musculado muchacho "éste es Edgar, es el hijo de J. y P....estudia arquitectura" (guiño de ojo). Mi cara en ese momento expresa exasperación mal disimulada.
Sí, mamá, perfecto. Le faltan tetas, lo siento. Y le sobra el pene ¿qué le vamos a hacer? Vale, que ella me ha tachado de ligerita cascos... por tener sexo a la tierna edad de veinte años y con mi pareja estable de aquella época. Lo siento, es una manía que tengo, no querer llegar virgen al mat…

Los susurros de la Diosa, primera parte.

Tanit



Una mañana te levantas con un nombre ancestral en la mente. No sabes quién lo puso ahí. Estaba tan dormido que apenas recordaba como se sentía en mi garganta. Sonaba profundo y misterioso, como el eco lejano de un sueño que fue, la duermevela de la poetisa en trance, que renace a sus melodías lejanas. El humo del incienso trepa por las paredes de cualquier habitación de muebles contemporáneos. Ya no hay un altar de piedra, esas guardianas de los misterios, que sostienen el espacio sagrado. Aquellas piedras por las que murieron tantas. Y otras tantas que estarían dispuestas a morir, golpe a golpe. Mi mesa de escritorio se llena de ofrendas, de forma improvisada, velas, grano, flores.
Versos de evocación fluyen entre mis labios. De un verde intenso. Mis manos tiemblan cuando las alzo hacia el cielo para recibirte en mi altar. Tu nombre, profundo y antiguo se manifiesta en mí, vibra en mi garganta. Me permito llamarte y dejo tu nombre envolviendo la habitación. Señora de toda fertili…

La cocina

En la cocina en la que tantas horas han pasado generaciones de mujeres, frente al calor de los fogones, esta vez algo más modernos que antaño, con un par de microondas y varias tazas de té en proceso, respiran cuatro mujeres. Se miran unas a otras y se dan ánimos, porque una de ellas ha decidido denunciar por maltrato psicológico a su marido, tras años de empequeñecerla y arrinconarla, ella ha conseguido echarle de su vida y dejar de morderse las uñas (esto ha venido solo, tras la primera decisión). Se ha levantado de su estado de letargo, de esposa dormida y sumisa y ahora está luchando por que le reconozcan todos sus derechos con respeto a la custodia de su hija. Un hombre más, que irá a buscar a otra a la que anular, pero ya no será ella.
Y no hay rituales, ni hay incienso, solo el aroma de las infusiones, el sonido de las ollas chocando mientras una de nosotras se encarga de adecentar la cocina, pues nos hemos pasado el día haciendo cosas más importantes: nutriendo nuestras mentes…

Desayunando: de cómo dos mujeres se despiertan por las mañanas

Como parece ser que las entradas más picantes son las que más os gustan, allá voy... ¡luego no os quejéis!


Los rayos de sol se pelean con su melena por las mañanas, se enredan entre besos y caricias. "Buenos días". Hacen el esfuerzo de levantarse, dejan la costura para otro momento, pues el día comienza y como diría Shei "cariño, tenemos que hacer cosas". Una más marmota que la otra, más que nada porque a veces a alguna se le hace de día con el encaje de bolillos, abandonan la cama entre bostezos. Delante de la pantalla del ordenador Ana trabaja en su libro, mientras Shei se pone a hacer el desayuno para las dos. El olor a café de buena mañana siempre la ha despertado, mientras las tostadas se calientan, y antes de toparse con la rutina del mundo, Shei se permite columpiarse en sus deseos.
El azúcar se deshace en sus caderas, endulza cada centímetro de su piel. Al moverlo con la cucharilla, una espesa espuma dibuja el contorno de sus pechos. Del mismo color que sus…

Caperucita y el lobo.

Pues ya sé que hay tropecientas mil versiones de Caperucita roja, pero quería volver a hacer la mía, ya que tenía una escrita, pero la perdí hace poco. Espero que a pesar de la falta de originalidad os guste esta entrada. Por cierto, ésta mujer es la Belucci...

Érase que se era, una vez, una mujer vestida de rojo, que se perdía de vez en cuando en los bosques de camino a casa de su abuelita. Con su capita de terciopelo y sus preciosos zapatos de tacón, roja toda la indumentaria, para no perder la costumbre, salía de casa inventada de cuento. Llevaba en su cestita un par de manzanas, rojas, ambas, con las que jugaba a ser la niña que todos buscaban. Abuelita, abuelita, canturreaba en su mete, haciendo inventario del jarabe, la miel, las manzanas y todo el contenido de su cestita. Se cubría de lazos y sedas, con sueños de encaje para vestir sus labios de carmín. Ay ,  boca desgastada por la falta de besos legítimos, que envolvían sus canciones mientras encontraba el caminito al bosque. …

El efecto dominó

Un día, te levantas receptiva, parece que el mundo es hasta bonito y te da por fijarte en una pequeña mariposa que se posa alegremente en todas partes. Revolotea de flor en flor, de teta en teta. Y una buena mañana, mientras miras a la pequeña mariposita flirtear con escotes ajenos te encuentras pensando: "¿Y si esas tetas estuvieran rodeando mi cara?". "No, no... destierra ese estúpido pensamiento, tú eres una tía normal, te molan los abdominales y las rectas"... "Sí, sobre todo las rectas de ese sujetador deportivo" piensas mientras ves alejarse a la morena que acaba de pasar haciendo footing. Pero no importa, tu vida estaba muy bien hasta que empezaste a seguir con la mirada a la pequeña mariposita hija de su madre la flor, que te distrae. Y decides no volver a mirar, decides ignorar el movimiento del pelo de tu compañera de clase, aunque suenen violines de fondo y todo se mueva a cámara lenta ¿Desde cuándo las mariposas contratan cuartetos de cuerda …

Encaje de bolillos: de cómo dos mujeres hacen costura en la cama

El otro día vino Paco a casa. Nuestro buen amigo es bisexual pero está más inclinado hacia los hombres. Bien. Pues mi novia y yo estábamos cenando con él y uno de sus ligues. Chico, también. Él vino y la cena nos llevaron a hablar de sexo. ¿Cómo no? mientras nuestro buen amigo Paco nos hablaba de su última sesión amatoria: nos explicó a mi y a mi chica que practicó sexo oral y demás caricias con el chico, porque ambos eran activos, pero no llegaron a tener "sexo". Mi novia me mira con cara de póker. Yo la miro a ella con cara de circunstancias. Nos ponemos serias.

"¿Qué entiendes tú por "sexo", exactamente, Paco?" pregunta ella con cierta sorpresa.
"Bueno, ya sabes, si no hay penetración..." se explica Paco.
"Claro, cariño y... ¿tú y yo qué hacemos en la cama, entonces?" digo en voz alta.
"Desde mi punto de vista, sexo, no es" sentencia Paco.
"¡Claro, claro, amor, tú yo hacemos encaje de bolillos!"
"Sí, sí, todas y c…

Y Eva se comió la manzana...

Era roja y muy brillante. Y para colmo había una serpiente que se la ofrecía, con su piel suave y sus dulces palabras. ¿Quién diría que no? además, Eva estaba tan cansada de Adán... de sus inconveniencas de hombre, de su puñetera costilla. Siempre echándole en cara aquello de la costilla. Ella sabía muy bien que era una mujer, la perfección hecha curvas ¡Qué coñazo, esto de las líneas rectas! Pero claro, era la única persona que Eva conocía. La verdad es que aunque a veces era divertido y no contaba malos chistes, Eva echaba de menos una compañera un poco más a su altura.

Así pues, en uno de sus solitarios paseos, Eva se sentó cerca de aquel árbol de la ciencia a tomar un poco el aire fresco, a la sombra de sus hojas. La verdad es que era un árbol cualquier, no había nada raro en él... hojas, frutos y una serpiente. "No sé qué manía les ha entrado a todos con éste animal. Que sí, se arrastra por el suelo, pero es admirable que un ser sin patas pueda moverse así." reflexionó …