lunes, 21 de noviembre de 2011

¿San se acabó?


El baile de papelatas ha terminado. Reflexionamos, pasamos grandes nervios y finalmente... nos ahogaron las gaviotas. Ni que decir tiene que no soy una experta en política, ni pretendo serlo, de hecho me evadí del mundo durante unas horas para hacer algo más hermoso y constructivo con mi vida: escribirle a mi chica. Bueno, pero tarde o temprano hay que salir de nuevo a la realidad y encontrarse con el azul, que camufla águilas y demás bestias nacionales que pretenden que nos suba patriotismo y el orgullo de ser español, intra venoso. 

Ya sabemos que a partir de ahora España es una, católica, apostólica, hetero y sin derecho al aborto. No soy activista, pero sé lo que no quiero. Recuerdo todavía con ilusión y añoranza mis años universitarios, cuando una buena mañana, después de muchas notícias e incertidumbre llegó en portada un beso: el primer matrimonio gay en España. En filología hay una gran comunidad de personas homosexuales, que ya lo decía mi madre, mi padre y mi hermano: "deja de juntarte con esos, que acabarás rarita, hija". Y sinceramente, cuando miras más allá de la condición sexual, la apariencia y no juzgas, eres capaz de vivir como yo vivo, siendo lo que soy, desarrollándome como persona plenamente, con derecho a amar a quien amo. Pero volviendo a aquella cafetería de filología, entre risas, tercios, cafés y periódicos. Irrumpió uno de mis mejores amigos de la época con la portada del 20minutos en mano. Se quitó la chaqueta sonriendo y se sentó. "Ya hay fotos del primer matrimonio homosexual". Cuando España más que de izquierdas era socialista descafeinada, como mi profesora de historia decía, nos alegramos y celebramos con otra ronda la notícia. Me recuerdo entre las caras alegres de mis compañeros, cuando aún me contaba entre los hetero abiertos de mente. Aquella mañana, por primera vez en muchos años me sentí orgullosa de mi país, por lo acanzado y libre que parecía en aquel entonces. Por que se puso por delante de muchos países, porque para tal y como estaba todo años atrás, aquel fue un paso grande que muchos decían, no estábamos preparados para dar. Pero el caso es que todavía conservo la portada de aquel 20minutos (no exactamente aquel, pues mi madre me lo tiró, pero eso es otra historia) que nos hizo brindar en la cafetería de la Facultad.

Esta mañana todos nos hemos levantado sumidos en la incertidumbre. La confusión de "¿qué va a pasar ahora?" de muchas cosas, incertidumbre por la educación de nuestros hijos, si tendremos derecho a la sanidad, si los empresarios van a volver a poseer un latifundio en lugar de una compañía familiar. Pero a mi se me despiertan las dudas siguientes: ¿qué van a hacer con el matrimonio homosexual? ¿vamos a tener que definirnos de otra forma?¿tendremos derecho a adoptar?¿podremos pasear públicamente sin miedo a que un derechista nos parta la cara? Interrogantes que me asaltan sabiendo que aunque no puedan borrar nuestros derechos del mapa, el deseo de esta ideología que inunda el país será hacer como que no existimos o declarar lo poco constitucionales que somos.

Mis ilusiones de aquella mañana en la Uni ser quebrarán, o dormirán esperando un cambio que hasta dentro de unos años ni siquiera llegue. Pero mientras exista gente que se ame libremente aún por debajo de esta dictadura disfrazada de democracia, podremos seguir respirando. Aunque sea por dabajo de las sábanas de la represión social. Aunque nos arrebaten derechos, aunque se retroceda a la era de las cavernas, a la época de cantar himnos en las escuelas, aunque derepente tenga que clausurar la manzana (espero que no lleguemos a esos extremos), aquí seguiremos luchando. Seguiré escribiendo sobre el amor y la liberación sexual de las mujeres, le pese a quien le pese. Porque ahora que las gaviotas nos acechan, debemos volar más alto que nunca, así sea con las letras...con estas armas, desde la manzana quiero desearos una buena mañana y pediros que sigaís defendiendo vuestros ideales, pues solo así conseguiremos un cambio.