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Mostrando entradas de febrero, 2012

Bandera blanca

Me hubiera encantado que esta entrada fuera de nuevo una tórrida brisa de verano, para hacer las delicias de los más exigentes, pero hay días en los que simplemente algunas queremos enredarnos en una sábana blanca por bandera, que nos defienda del mundanal ruido de las redes de araña que nos atrapan cada día. Así pues, hay días en los que las lágrimas invaden inesperadamente tus ojos, sin saber muy bien de dónde salieron, cuando las heridas ya parecían curadas. Una abre una ventanita y lee entre líneas, abre de nuevo y por más que espera la brisa de verano solo se encuentra con un gélido aliento siberiano. Y es que el océano es así, cuando las corrientes vienen encabritadas no pueden traer más que naufragios.
Menos mal que me quedaba una bandera blanca en la refugiarme, cuando ya me tenía por buscadora de tesoros, de los pedacitos que saltaron por todas partes, me encuentro con una última estocada. Y a volver a enfrentarse a las olas, a la tormenta, a las astillas de este barco que ha…

Una noche de Febrero

Quédate. Y finalmente me quedé, envuelta en el calor de sus brazos, mecida por las olas de sus sábanas. Me quedé, presa de un miedo que temía por la propia perfección de nuestros cuerpos volando al compás de sus gemidos. Cerró la puerta mirándome fijamente y después volvió a mis labios. Aquella locura sin nombre hacía que sus manos se apresuraran hacia las capas que me cubrían, como si mi cuerpo quisiera esconderse ante la evidencia de que no habría más piel que su pecho sobre el mio, ni verdad más verdadera que el corazón desbocado con el estallido del universo entre mis manos. Solté la pesada maleta, que se quejó por última vez aquella noche, cayéndo absolutamente muda al suelo. "Soy una dama de buenas formas, eso soy, una buena chica que toma el té a las cinco, como las niñas bien. Realmente no debería continar por ahí..." pero ¿quién sería capaz de decirles a mis manos que solataran su regalo más deseado? Reclamamos la cama como territorio propio, pero no sin que ella an…