domingo, 2 de julio de 2017

No más homofobia



Ésta mañana, navegando por el face, mi mujer y yo nos encontramos un vídeo que ha hecho que se nos saltaran las lágrimas.

No son pocas las veces que una pareja se siente discriminada. Y partiendo de ésto, he intentado hacer un pequeño experimento cuando viajamos y alquilamos una habitación de hotel o hostal. Me acerco a recepción y les recuerdo que habíamos reservado una habitación de matrimonio porque no soporto que se lleguen a conclusiones como "no, no, chicas, dos camas separadas". Y como no es la primera vez que nos pasa que por no decir nada nos toca aguantar juntar las camas y dormir de forma incómoda, siempre lo hago así. Las caras que hemos encontrado han sido diversas. Y generalmente no me importa el país dónde estemos (de acuerdo, nunca hemos viajado a lugares declarados como homófobos), siemre hago el misma broma.

Vimos éste vídeo juntas, que el cuál he comartido abajo y nos sentimos orgullosas del cambi osocial que ha dado nuestro país.. Es extraño ver las cosas desde fuera sin vivir en España y ver cómo están el tema de visibilidad gay y la homofobia en otros países. El tema del vídeo es sencillo, una pareja de chicos ha reservado hostal en Chueca. Están buscando cómo llegar y tienen una carta del dueño del hostal. Le piden a algunas personas que les indiquen cómo llegar y les traduzcan la carta del dueño porque está en castellano. Las reacciones de la gente no tienen precio.

Os dejo el exerimento soscial para que veaís y juzguéis or vosotr@s mism@s:



¿Y vosotr@s qué pensáis?

Imagen de http://segundoenfoque.com

domingo, 11 de junio de 2017

Orgullosos



Todos hemos tenido emociones eonctradas con el día del orgullo gay. Hace unos años, cuando se aprobó la unión de parejas del mismo género en España sentí que el país estaba dando un paso de gigante hacia delante. Nunca fui fan del orgullo, creo que mucha gente tenía en la cabeza cabalgatas de plumas y cuero.

El momento en el que me declaraba abiertamente bisexual y era como decir ser heterosexual con un porcentaje oculto que "ya se me pasaría cuando encontrara al hombre correcto". Cuando dije que estaba con una mujer, que era mi pareja y que la cosa iba en serio... amigos y familia se echaron las manos a la cabeza con miedo. Vinieron años de rechazo, de sentir el vacío de personas que supuestamente me querían y un largo y tortuoso etcétera. Cuando la unión civil entre parejas del mismo sexo se aprobó, yo me alegré y guardé el recorte de prensa, inclusive aunque el tema ni siquera rozara a mi fantástica vida heterosexual.

Estuve en el orgullo en Madrid hace unos años y aunque me gustó, hasta entonces nunca había tenido que estar escondida de nadie y noté tanta diferencia. En cambio, en Atenas, las cosas son diferentes. Hay un mundo y una iglesia de diferencia. Para empezar, si una pareja quiere hacer una unión civil aquí tiene que pagar sus tasas por el trámite, que son unos cincuenta euros, mientras que una pareja del mismo sexo tiene que agar 450 más o menos. Parte de esos 450 euros son para las tasas, igual que una paraja heterosexual. Nosotros necesitamos llevar un abogado, por si las cosas van mal, su respectiva comisión y un poco de más por si hay que convencer a alguien. Aquí la iglesia ha dicho que si los cargos públicos o cualquier funcionario apoya la unión civil, la iglesia ortodoxa les maldice. Entonces además de todo eso, tienes que encontrar al funcionario adecuado. En resumen, hablamos de un país donde nuestros derechos están más o menos reconocidos, prefiero no hablar de otros lugares y sus condiciones.

En Atenas el día del orgullo, volviendo al tema, es un poco más familiar. Encuentras parejas más mayores, niños y colectivos que llevan toda la vida fingiendo que el niño tiene un papá separado, y un tío muy querido que vive con ellos. En España tenemos un poco más de libertad y creo que a veces nos olvidamos de muchos héroes anónimos que en su día a día han decidido dejar de mentir. El orgullo cobra un sentido especial para mí aquí. Cuando nos planteamos ir al orgullo el primer año, dijimos "pero cómo vamos a ir solas, si luego cuando salgamos a lo mejos hay un grupo ultraderecha esperandonos de camino a casa para matarnos a palos". Vivir con miedo es algo a lo que te acostumbras y cuando hay niños en juegos, se convierte en algo más vital aún. No nos engañemos, no vivimos en el tercer mundo, ni nos van pegando por las esquinas, al menos no a nosotras, pero mejor no le demos la posibilidad a la suerte.

Días como el el orgullo gay, en cualquier ciudad del mundo, y creo que es algo que no debemos olvidar, nos ayuda a buscar la fuerza necesaria para recordar de éste lado del mundo hay personas valientes que un día deciden llevar a su pareja a la cena de empresa, al recoger al colegio al niño o que simplemente ignoran las caras de asco cuando hablan de su pareja con el de al lado. En Atenas, salir y darse un beso en la calle cobra sentido. darle la mano a tu pareja en el centro es un momento de libertad que no tiene precio.

Y supongo que también podemos disfrutar de la música, de la purpurina y las plumas de colores ¿por qué no? El prisma está compuesto por un sinfín de colores y todos ellos son hermosos y viven dentro dedl mismo rayo de luz.

domingo, 31 de julio de 2016

La "friend zone" lésbica



Para quien no lo sepa, la "Friend Zone" es como los unicornos, un misterioso ser mitológico. Y cuando nos referimos a la "friend zone" lésbica, aún más, pues nos adentramos en los páramos de los sentimientos. Vayamos por partes. No hay que haber estudiado un en Cambridge para adivinar que la "friend zone" es algo así como la zona de confort pero con más rollo erótico-festivo dentro. Y si además nos referimos a la lésbica, tenemos el matiz rollo-bollo.erótico-festivo. Vamos, vamos, que no es tan difícil.

Cuando hablamos de éste concepto en el contexto hetero, entendemos la clásica historia de serie adolescente: chico conoce chica, chica se enamora de chico, chico de chica...chica putea con otro tíos mientras él la acompaña de compras y demás. Vale, hay muchas variaciones, pero quedémonos con lo implícito. El poder de seducción inocente de quien mantiene la raya y la frontera difusa. El juego de saltar las barreras de algo que es evidente. Una pareja hetero, manteniendo un equilibrio entre el flirteo y confianza de amigos, pueden llegar atraerse muy fácilmente. Presuponemos que chica, después de cansarse de jugar con los otros tíos playmovil, se dará cuenta de que el verdadero Ken del cuento siempre estuvo a su lado. Y un fundido en negro después del beso hará el resto.


Y bien, si a ésta situación le cambiamos el entorno lésbico, tenemos...una ecuación muy complicada. La chica conoce a chica. O quizás ya se conocían de antes, igual ésto no importa. A una de las chicas le gustan las chicas. La otra chica es una muy buena amiga, con quien probablemente se desahoga cuando el novio (puede ser el personaje de la película anterior perfectamente) se convierte en un monstruo. A parte, una de las chicas está en un punto de su vida de dudosa sexualidad. Quiere decir, que o bien está experimentando de forma consciente o bien, sin darse cuenta, pasea sus manos por su amiga en zonas privilegiadas. Bueno, hemos dicho que todas las "friend zone" llevan un cierto rollo erótico-festivo implícito. En éste caso, en la "friend zone" lésbica está el sentimiento de culpa de la chica a la cuál le gusta abiertamente su amiga y "cree que la está llevando por mal camino". O peor. Siente que las caricias o abrazos de más de medio minuto de la otra chica son alucinaciones, malinterpretaciones suyas. Pero qué creídas somos a veces...tenemos después la segunda parte de la culpabilidad: la chica que no quiere seguir abrazando a su amiga lesbiana, vaya que piense algo que no es. Pero qué bien huele su pelo cuando se queda dormida!

Y dicho ésto, ésta entrada va dedicada a las lesbianas que se han sentido expulsadas de la zona en el último abrazo para luego volver a ser la que aplaude porque su amiga volvió con Ken y lo publicó en Facebook. Y fundido en negro. ¿Pero qué pasaría si un día, el fundido en negro llevara un beso de ella con ella primero? ¿Y si, por una sola vez, la chica conserva a Ken, se casa y no pierde a su amiga?

En los senderos de corazón, la amistad y el amor, nos hacemos mucho daño, señoritas. Somos complicadas. Romper corazones está a un pestañeo de distancia. Y perder a una muy buena amiga por miedo es una de las cosas más tristes que pueden sucederte. Así que, analiza los límites de tu "friend zone", crúzalos ahora o calla para siempre. Pero por favor, no te alejes. Nada fue más triste que la cobardía.

#lesbianfriendzone #friendzone #lesbianfriends

lunes, 27 de abril de 2015

Yo..emm, soy su prima



Desde que llegamos a Atenas a vivir, no he actualizado mucho ni mis blogs y hasta había perdido la contraseña de las cuentas. Para celebrar que hemos recuperado el acceso a los blogs, voy a contaros un poco cómo nos va en esta Grecia nuestra.

Cuando llegamos ya sabíamos que no podríamos tener una vida más o menos libre, desde el punto de vista familiar. El hecho de que la gente se pare por la calle para darle un beso en el anillo al cura y que los jóvenes se pare a hacerse cruces delante de las iglesias, o como nosotras decimos, "a bailar la Macarena" no alentaba mucho.Sin embargo, ya veníamos prevenidas, en Grecia las cosas se toman con una mentalidad más conservadora, y las veces que habíamos estado de vacaciones, algún chico que otro nos había abordado en una cafetería y al darse cuenta que nuestras manos se entrelazaban como algo más que amigas, retiraban la invitación al instante y se alejaban.

En una ocasión, estábamos en el bar de los que serían nuestros amigos después de un ritual. Ya han pasado dos años desde aquella noche en la que las jarras de vino corrían y parecía que Dionisios y Hermes jugaban con nuestra percepción de la lengua y que nuestros oídos se abrían al griego. Sucedió que se terminó la jarra de vino en mi copa y cuando eso pasa, los griegos dicen que te casarás muy pronto.  Nuestra amiga A. dijo:

-Ohhh, Galena, te casarás en el próximo año...a no ser que ya estés casada, ¿lo estás?
-Pues sí, lo estoy.-dije tranquilamente.-Con ella.-Señalé a la mujer que me acompañaba, con quien me había casado hace pocos meses.

Se hizo el silencio en la sala ante mi sinceridad inesperada. Nuestra amiga, pidió otra jarra de vino y dijo en inglés la traducción literal de algo que se dice aquí cuando no se le da mucha importancia a algo: "ah, bien". Y la noche siguió su curso con el mismo tono y ritmo que hasta entonces. Nadie tuvo problemas entre nuestros amigos aquí para aceptar que éramos pareja. Las palabras no corrieron como el viento y el hecho de que fuésemos dos chicas no provocó ningún cotilleo. Cuando volvimos a Atenas, tuvimos que repetir la historia de que estábamos juntas y que teníamos un niño. La reacción de la gente fue muy normal y eso es algo que reconforta.

La segunda parte de de la historia empezó cuando comencé a trabajar en el call center. Tenía por delante un training de casi dos meses con una trainer muy divertida a la que le encantaba contar su vida personal. Además de eso, siempre preguntaba por nuestras vidas: si teníamos perros, gatos o hámsters. Llegó el momento de hablarde la familia y los novios o maridos y el inglés tiene esta estupenda neutralidad lingüística con la que puedes contar lo que quieras sin género. Pues bien, llegó el momento de decir el nombre de mi chica en público y la trainer dijo que era el nombre más bonito del mundo y que si tenía una hija se llamaría así. También expliqué que tenemos muchos proyectos juntas y que además escribimos una novela etc. etc. Nuestra relación siempre ha sido así, somos compañeras en muchos sentidos. Me alegró mucho la buena reacción de la gente del trabajo y una pequeña luz de esperanza inundó mis sueños de que algún día, además de eso volviera a estar casada legalmente con mi mujer en Grecia.

Nuestras vidas transcurren con la normalidad de una familia con un niño, salimos al parque, hacemos la compra, salimos con amigos y todo ello sin escandalizar a nadie y sin morrearse delante del cura del barrio, oiga, que no está el horno para bollos.

Pero siempre llega el día donde alguien te presenta a su familia y por no dar infartos innecesarios a octogenarios, se pone delante de tu cara la triste realidad: "sí, mi amiga ha venido a Grecia a buscar marido. Esta chica que la acompaña es... su prima." Y yo, con cara de tonta, pues me toca asumir la cruda realidad: que aquí soy soltera de nuevo y que sí, para algunas personas soy la prima.

Me produce mucha tristeza admitir que aunque quiera caminar de la mano del amor de mi vida y nuestro niño, para algunos soy solo la prima que busca a un griego. La mente de algunos no es tan flexible como la de otros y me apena pensar en algunos amigos a los que la iglesia les ha envenenado la mente de tal forma que si no estás casada y jugando a las cocinitas casi llegados a los treinta, te ponen un catálogo de maquillaje sobre la mesa y te proponen presentarte a alguien. Personas a las que adoro como de mi misma piel que han compartido conmigo momentos intensos y emotivos. Siento pena no solo por mi y mi mujer, sino por la mente de aquellas mujeres capaces de levantar el mundo que sienten que sin un marido sus alas están rotas. Queda mucho por hacer en este país al que tanto quiero. Y espero poder contar dentro de unos años que esa misma amiga descubrió que no necesita cocinar y tener la casa apunto para nadie, que sus alas la hacen libre de cualquier yugo que impuesto por los supuestos "padres espirituales" del Estado.

domingo, 14 de octubre de 2012

Perfil de la perfecta "hetero-flexible"



Dejando las cosas a medias.com, presenta: un instructivo manual acerca de las "hetero-flexibles", las "solo-estaba-probando" o, como a mi me gusta llamarlas: "las calienta-sopas". Porque piden sopa, te piden que la calientes y la prepares para luego no tomarla (eso dicen los chilenos). Todas conocemos a alguna.Todas hemos sentido el cálido deseo de esas mujeres que están fabricadas por qué sé yo qué Diosa del amor desenfrenado, latiendo en su cuerpo y apoderándose de nuestras constantes vitales, para hacernos bailar a su son. Mecen sus caderas como si la cosa no fuera con ellas, inocentes, disfrazadas de amistad pura y casta como Leticia. Para luego, cuando tímidamente nos atrevemos a deslizarnos hacia ellas, a acercarnos a los dos metros que nuestro rubor nos permite, llega la tragedia. "Uy, no sé... debiste confundirte, si eres mi mejor amiga."

Si el problema no es que te pueda llegar a gustar una mujer difícil, inalcanzable. Yo sé que nunca cenaré con Natalie Portman y creedme, puedo vivir con ello y levantarme por las mañanas normalmente. El problema es cuando no se están quietecitas con sus sus juegos de seducción, cuando su bella sonrisa merodea por la habitación mientras inconscientemente se van quitando la ropa: "vaya, ¿de verdad me estoy desnudando? pensaba que mi piel tenía un extraño virus que hacía que se me cayera la ropa..." Y realmente las creemos cuando nos dicen que no se están desnudando, que se les ha desintegrado la ropa en tu mente de depravada. Si alguna vez habéis vivido algo así ya ha llegado vuestra entrada. Pero en fin, aquí os presento, amigos y amigas de la manzana (sobre todo, a mis amigas) un análisis de estas pequeñas pero adorables trampas con piernas y ojos bonitos.

1-La reconocerás porque delante de ti se rie más de lo habitual. Se las ingeniará para que veas lo encantadora que es su sonrisa. Lo hará de forma nerviosa, con chistes y películas malas. De forma poco natural. Y si la encuentras charlando con otras personas, forzará más y más alto.

2- De hecho, es tu mejor amiga, desde quizás no hace mucho, puede que no desde el jardín de infancia. Pero siempre comenta lo especial que eres para ella, te lo hace saber en privado,sobre todo cuando acaban de discutir con su novio. Seguramente se dedique a decirte lo malvado que es, él y todos sus ex, todos juntos de la mano son una panda de desgraciados. Puede que después te diga algo asi cómo: "Oh, yo sería tan feliz con alguien como tú, digo con una chica". Tu alarma salta. Ha abierto el pequeño libro de la esperanza, la puerta hacia el cielo de sus piernas.

4-Y aunque este punto da para mucho, mucho y más, solo vamos comentarlo en ese número 4: el tema de los desgraciados de turno que se acercan a ella. No podrás nunca alcanzar a comprender por qué si tan idiota es aquel novio suyo, por qué, tras horas de películas románticas y tardes depresivas en el salón de tu casa, le viene la gran revelación supina de que tiene que llamarle y volver con él. No importa las veces que haya dicho en tu presencia que es idiota perdido y que nunca, nunca, nunca jamás volverá a verlo. Al décimo episodio de "Anatomía de Grey" y el tercer paquete de Kleenex ya le echa de menos.

5- Se quedan dormidas a menudo en tu presencia y accidentalmente te rozan un seno, un pezón...aunque las oigas respirar igual que si estuvieran despiertas, aunque abran un ojo de vez en cuando...ellas afirman haberse dormido y no les importa que tú estés en la misma habitación. No les parece cruel que pienses en esas tardes de películas en el sofá con cierta ilusión parejil.

6-Probablmente te pidan que les hagas un masaje...les duele mucho la espalda en tu presencia. Sus cervicales se contracturan cuando tú estás cerca, estás segura. De hecho llevan el aceite para masaje en el bolso porque les sucede muy a menudo. 

7- El sofá de tu casa es un agujero negro para ellas...se recuestan dejando el escote visible y, al igual que harían con cualquier amiga de toda la vida, te piden que las abraces. Abrazos para ver una película ñoña, abrazos porque el idiota de turno la dejó, abrazos porque su mamá la ha regañado... Otra combinación posible son los números 6 y 7...masaje con sofá. Eso si que es un síntoma de que tu amiga es "hetero-curiosa".

8- Se emborracha con facilidad si tú estás cerca: de hecho alguna vez ha acudido a tu casa en tal estado de embriaguez y pone en práctica cualquiera de los puntos anteriores o ¿por qué no? todos los puntos anteriores a le vez. Ríe alto, maldice al idiota de turno, llora, pide consuelo, se duerme en tu sofá, despierta con ganas de un masaje... y pone a prueba tu integridad como amiga, como si necesitara todas esas situaciones que le confirmen que "eres lesbiana y te gusta", pero degraciadamente ella es hetero y adora el idiota de turno.

9-Te manda canciones románticas a primera hora de la mañana por mail para decirte lo mucho que le recuerdan a esa relación "tan" especial que tenéis en la que ella confía plenamente en ti, más que ne cualquier persona. Pero realmente sigue esperando a que aparezca aquel príncipe azul que la rescate de toda esta idiotez masculina que la rodea. Te comenta que si existiera un hombre con tu cerebro ella sería taaaan feliz.

10- Te confiesa que le encantaría "probar" con una chica, son tan cariñosas y suaves...y ¿qué más da que tú seas una chica? Quizás ella no sea capaz de atar ambos cabos, si además, tampoco es que tú quieras ser como una de esas muestras de degustación de los nuevos productos en los centros comerciales...igual cuando has llegado a este punto, querida lectora, ya solo quieres sacarla fuera de tu sofá, de tu cama, de tu casa, sacar su escote de tu cara al abrazarla, en fin, olvidarte de ella, pero es que ella está programada para eso: llenar su ego con esa especie de deseo y enganche disfrazado de amistad.

Y bueno, ya puestos los puntos sobre el papel, estas letras os ayudarán a reconocerlas y a mantener esas distancias sin caer en la trampa. Son una especie complicada que merecería entradas y más entradas, pero de momento vamos a dejarlo aquí. Reconozco que la curiosidad es natural en la adolescencia en en ciertos momentos de la vida, pero si bien el ser humano crece, estas mujeres deberían aprender a ser más educadas, y si han pedido que les calienten la sopa, comérsela de una vez en lugar de darle vueltas. O sin más, seguir comiendo carne sin perturbar a la cocinera. Espero que os haya gustado ;)


Tú lo que necesitas es una buena...


Y salimos una noche a un local de ambiente, uno de esos lugares en los que no tienes que buscar una calle vacía para darle un beso a tu pareja. 100 % libre de nazis. Bailamos como siempre nos hubiera gustado en cualquier pub normal, con carantoñas y demás. La música alta y las bebida hace que aunque estés disfrutando de la noche de marcha quieras volver pronto a casa, pero esa es la gracia. Fingimos no conocernos un rato, me siento sobre la barra y entre risas, ponemos en práctica el juego del cortejo lésbico en un pub de ambiente. Bebemos un par de cervezas, nos echamos un par de copas en el cuerpo y reímos sin parar. "¿Vienes mucho por aquí?", "No mucho, la verdad, es mi primera vez". "Y ¿Fumas?", "No, la verdad es que no." "Pues ya me he quedado sin excusa para ligar contigo". Algunas somos más originales que otras, aunque realmente hay de todo. Nunca tuve la oportunidad de probar el salir una noche y hacer un estudio, pero lo cierto es que llevo algunos años observando al género masculino haciendo alarde de su propia inventiva y originalidad para que acabes en la parte de atrás de su coche o en su casa. 

Después de un día de trabajo y cansancio, aún me quedaba chispa en los ojos para ella. Cuando de pronto se nos acerca un hombre a preguntar por ella "¿Vienes mucho por aquí?" (mi mente veloz responde es su fuero interno, "si vengo mucho por aquí, créeme, que no me interesas TÚ"). Pero decido ir al baño y esperar que Ella se quite al pesado de encima y cuál es mi sorpresa cuando de vuelva a la barra el señor sigue intentándolo. Luego asalta a mi novia a preguntas acerca de si estoy sola. "No, hombre, no. ¿No has visto cómo le comía la boca ahí detrás?" dices mientras señalas la zona de baile. Eso debería haber espantado a cualquier pesado de turno de noche y de barra, pero no, éste es más insistente. Me asombro ante su esperanza y su paciencia. Pues aunque le hemos soltado varias contestaciones directas no, directísimas (del tipo de "no, verás, no tienes tetas, así que no nos interesas"), se pone a divagar acerca de lo bonitas que son las mujeres. "Si a mi también me gustan, yo os entiendo". Y él sigue con su tesis doctoral etílica acerca de las féminas y aunque nos pongamos feminazis no se va. Insiste, las dos somos muy guapas, dice. Y entonces llega el gran momento de la noche: "¿Pero cómo sabéis que no os gustan los hombres si no los habéis probado?"

Nuestras caras son un poema al escuchar tal estereotipado comentario. Mi novia saca la foto de nuestro hijo de la cartera y le explica que no es un milagro de la ciencia. Le explicamos que ambas tenemos un laaargo pasado hetero. Y entonces llega el segundo momento grande de la noche, cuando me mira a la cara y afirma con mucha convicción: "Tú lo que necesitas es una buena...". Me llevan los mil demonios y pienso en qué panacea se estará perdiendo la humanidad, si todos los problemas de sexualidad se resolvieran con el miembro viril de este espécimen (además calvo) de la naturaleza. Nunca pensé que viviría este momento, donde resolverían para siempre, y curarían mi enfermedad de bollerismo con un simple pene. Me cogí a mi chica de la mano a continuar con nuestra noche, pero realmente lo que me hubiera gustado hacer es llamar a toda mi familia, esta que ha decidido que estoy enferma, y ponerla en contacto con un hombre que es tan inteligente que se va a ligar con mujeres a un pub para lesbianas y decirles que ya hemos encontrado la cura. Semejante facilidad para resolver el problema y yo que había estado tan ciega durante todos estos años... ahí estaba él, ofreciéndose gentilmente y yo tan estúpida. 

Así que, desgraciadamente, aunque estas generosas personas escasean, yo tuve la suerte de encontrarme con él para ayudarme a escribir una de esas miles de situaciones absolutamente estereotipadas para contárosla aquí, en la manzana. Espero que al menos hayáis pasado un buen rato... :) y recordad, "toda lesbiana necesita un buen pene para seguir viviendo...al menos si se quiere curar".

lunes, 25 de junio de 2012

normalidad



Se abre el telón y aparece una pequeña Sheikah de quince años hablando con una amiga. La pequeña Sheikah se sonroja, pues la amiga ha sonreído y ella no para de mirar sus labios embobada, con el vaivén de su conversación, de la que hace ya tiempo se ha perdido. Aquella noche duermen juntas y ninguna de las dos puede pegar ojo, Sheikah mira al techo y se pregunta por qué decidió fijarse en la forma de su cara y el aleteo de sus pestañas en lugar de los líos del tío que le gusta a su amiga. Hecha un lío, con un sentimiento de culpa y una pizca de auto repulsión por plantearse plantarle un beso y secarle las lágrimas su amiga y ya de paso salirse de lo establecido por la sociedad. ¿Qué ha pasado? ¿En qué momento se me escapó que me gustaban las chicas? 

Diez años después, con mi mujer al lado viendo la tele, el niño acostado y metida en estas redes sociales, ya vamos haciendo entrar en razón a mi madre, que hasta nos ha invitado a comer a casa un par de veces...habla conmigo en un tono acalorado. Alardea de "lo bien que llevo lo tuyo" y me echa en cara varias cosas sin mucho sentido entre las cuales se queja de que no la informé nunca de mi interés por las mujeres. Con el cabreo del momento suelto el portátil y me levanto, con todo mi temperamento, hablándole al aire como si mi madre estuviera allí: "Sí claro! te tenía que haber informado de las primeras tetas en las que me fijé! haber llegado a casa y dar parte a las autoridades pertinentes!". Mi chica se queda alucinada y, conociendo el tema, me pregunta "¿qué te ha dicho tu madre?"

Si bien un adolescente nunca de por si informa de su despertar sexual, de la índole que sea, por contexto social, oye, que en algunas culturas hasta se celebra la menstruación y hasta la primera polución nocturna de un chico, pero lo miremos por donde lo miremos no es el caso de nuestra sociedad española post-franquista. ¿Cómo demonios va un adolescente a comentarle a sus padres que se ha interesado por una persona de su mismo sexo? y concretamente con mi madre, que por montar una cena en casa e invitar a unos amigos a dormir terminó gritando por el pasillo de casa como una histérica"¡Cama redonda! ¡Mi hija se ha montado una cama redonda!" ...sí, mamá, ya quisiera yo, si solo cenamos unas pizzas y vimos una película...anda que.

Sinceramente, no me imagino a mi hermano llegando a casa con la buena nueva a la hora de comer anunciándolo: "Madre, padre, hermana, me gustan las chicas, las miro y me parecen atractivas". Quizás ese hubiera sido mi momento de saltar "Y a mi también, lo confieso. Aunque he dedir que también me gustan algunos chicos...soy bisexual. Pero no os preocupéis que no soy una degenerada que se acuesta con todo lo que se menea" Si, amigos, eso sería lo correcto, anunciar la heterosexualidad, la homosexualidad, la pansexualidad y cualquier tipo de orentación mientras Angels Barceló nos habla del gobierno a la hora de comer. Y luego los deportes y el fútbol, para que todos estemos contentos después.

Pero volvamos al momento actual, en el que una invitación a comer a casa de tus padres debe ser agradecida como si la Merkel decidiera perdonarle la deuda a los países "pobres". Casi como un acto de caridad, donde le muestras a las vecinas lo bien que "llevo lo de mi hija". Cuando invitar a comer a tu hija debería ser un acto de acercamiento y cariño, un puente hacia la pareja de el ser que salió de ti. Pero no siempre es facil escoger el camino del amor y los bueno actos, aquellos sinceros. Realmente no importa, al final todos son iguales, tanto el ex que te dice que "lo tolera", como los amigos que te dicen "esto no lo entiendo", como el jefe de turno que te despide porque "tu rendimiento ha bajado desde que sabemos lo tuyo". Seguiremos trabajando por la igualdad, así que en mi próxima vida, tanto si salgo homosexual, como heterosexual, he decidido anunciarlo para evitarme problemas y dolores de cabeza futuros.