jueves, 1 de julio de 2010

Y Eva se comió la manzana...



Era roja y muy brillante. Y para colmo había una serpiente que se la ofrecía, con su piel suave y sus dulces palabras. ¿Quién diría que no? además, Eva estaba tan cansada de Adán... de sus inconveniencas de hombre, de su puñetera costilla. Siempre echándole en cara aquello de la costilla. Ella sabía muy bien que era una mujer, la perfección hecha curvas ¡Qué coñazo, esto de las líneas rectas! Pero claro, era la única persona que Eva conocía. La verdad es que aunque a veces era divertido y no contaba malos chistes, Eva echaba de menos una compañera un poco más a su altura.

Así pues, en uno de sus solitarios paseos, Eva se sentó cerca de aquel árbol de la ciencia a tomar un poco el aire fresco, a la sombra de sus hojas. La verdad es que era un árbol cualquier, no había nada raro en él... hojas, frutos y una serpiente. "No sé qué manía les ha entrado a todos con éste animal. Que sí, se arrastra por el suelo, pero es admirable que un ser sin patas pueda moverse así." reflexionó Eva por un instante "Además, parece muy sabia, conoce muchos secretos de la tierra... lo que deberíamos hacer sería aprender de ella, rendirle culto..." Y aunque Dios se revolvió en su trono, Eva se comunicaba así con la Diosa, con estos pensamientos y reflexiones acerca de uno de sus animales sagrados. Pensó en el hecho de ser mujer, en sus pechos, en el milagro de poder dar vida. Eso sí, con la ayuda de un hombre, de un compañero, pero sintiéndose tan sagrada como lo que más, lo mismo que la pobre serpiente que tanto despreciaba el altísimo y Adán ¿Ellos qué sabían?

Se quedó un rato con sus pensamientos, probablemente estaba siendo la primera filósofa de la historia, así que la serpiente, sabia también, se acercó a compartir estas opiniones. Estas cosas pasan, el conocimiento llama al conocimiento. Y así se enfrascaron ambas en una interesante conversación y como la serpiente, poderoso animal de la Diosa, vio en ella a una buena guardiana de las llaves del conocimiento, le ofreció morder la manzana. Eva lo pensó. Era muy razonable, la verdad. Y la serpiente estaba siendo muy convincente... aquella manzana tenía tan buena pinta... pues la mordió ¿qué iba a hacer si no?

Adan no tardó mucho en darse cuenta y la pilló con el fruto en la mano. Hecho un energúmeno, su compañero le gritó y le pidió que no lo hiciera. A lo que ella respondió, con total confianza en sí misma: "Detenme". Así fue como la primera mujer de la Tierra reclamó su poder. Eva, engrandecida por los nuevos conocimientos que acababa de adquirir, más sabia y serena que nunca, le explicó a Adán qué había sucedido. Pero Adán, cegado por la envidia, se lo contó todo a Dios, que, ¿cómo no? se enfadó. Pero la Diosa, que estaba en la Tierra también, cerca de la humanidad, al margen del castigo que Dios le quisiera otorgar Adan y Eva, les entregó el regalo más preciado de todos: a Eva le enseñó a disfrutar de su propia feminidad y le presentó a otras compañeras con las que compartir antiguos cultos. Eva decidió amar a una de estas compañeras y permitirse sentir lo más elevado que existe. La Diosa les presentó sus diferentes nombres y tipos de culto, que poco a poco irían tomando forma propia. Hasta Adán (tan enfadado como estaba) reconoció otros Dioses y Diosas.

Y así comenzó a caminar la humanidad, así fue como Eva, cansada de imposiciones, se comió la manzana y trazó el destino del resto de los humanos. Así fue como ella descubrió la sagrado de su feminidad, aprendió a ser madre y a amar a su mujer (no os preocupéis, esta no sale en los libros para hombres, pero la Era de Acuario nos hará reescribir los dogmas). Y que no nos cuenten historias, esta es la parte "no-oficial" y secreta de la vida, la que escribimos día a día las mujeres del mundo. Las manzanas están ahí y no hay nada de malo en ellas. Así que no importa lo nefastas que nos hayan dicho que somos las mujeres o que nos hablen del pecado del cuerpo y la carne. Con esta nueva entrada os doy la bienvenida a mi nuevo blog, única y exclusivamente con contenido femenino. Adán también está invitado, pero sigue en casa enfadado, con la invitación en la mano, en el sofá de casa, lamentándose por que Eva se comió una manzana. Él se lo pierde. A tod@s los demás: bienvenidos a mi blog y a la Era de Acuario.

5 comentarios:

  1. Gracias por la invitación y la bienvenida, encantada de leerte :D.

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  2. Precioso relato Rachel, ahora a ponerse al dia del ambiente tocan :D

    un besote y sigue escribiendo cosas asi de chulas :DDDD

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  3. Genial Sheika, esperando la próxima entrada ;)
    A lo mejor me animo ahora que tengo vacaciones y me hago un blog :)
    X cierto, no recordaba k en la cuenta aparecía con este nombre (Miss Z... ?!), soy Natynaz13, de wiccanos.com

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  4. Qué siga adán rabiando en el sofá ñañañaña, bikiños!

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  5. Wow, cuantas versiones podemos hacer de una misma historia! me encantó esta entrada, no dejas de sorprenderme... También creo que las manzanas no tienen nada de malo, en realidad lo único malo sería no atreverse a morderlas y enfrentarse a lo desconocido por simples prejuicios y miedos tontos. Gracias por compartir esto conmigo linda! Mágicas lunas x)
    PD: Sincronicidad es poco, que curioso todo esto xDD

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¿quieres una manzana? cuéntame, ¿de qué color la quieres?